La pregunta incompleta sobre el Bien y el mal

Me he dado cuenta, que en mis acciones y decisiones he estado haciendo la pregunta incorrecta, ¿esta acción está bien o está mal?
Porque en cada acción que ejecutamos, seleccionamos una opción de entre varias posibles, y por nuestro estado, por nuestra educación, inclusive por costumbre, obramos de cierta manera casi inconscientemente. Y conforme vamos aprendiendo algo nuevo el proceso mental se hace más consciente pero conforme la acción se va realizando poco a poco nos acostumbramos y solo actuamos.

¿Qué quiero decir con esto que parece un poco enredado? Quiero decir que las decisiones que tomamos día a día, las hacemos eligiendo entre el bien y el mal. Decisiones tan banales que tomamos día a día, como el levantarnos temprano, qué desayunar, si trabajar o no, si hablar o callar, etc. Cientos, tal vez miles de decisiones que tomamos día a día.

Pero esta manera de actuar, esta manera inconsciente de preguntarnos si está bien o está mal, en primer lugar puede estar distorsionada y alejada de la verdad, por todo el ruido y la confusión de estos tiempos. Y en segundo lugar es algo incompleto, se queda en un plano meramente humano, material y me atrevo a decir, egoísta. Porque no basta con preguntar si tal o cual acción es buena o mala, o decidir si hacer o no hacer basado en si está prohibido o si no se afecta a nadie.

Nosotros mismos somos barreras para llegar a nuestro fin último que es Dios, que es la vida eterna, cómo voy a crecer en mi vida espiritual con esta manera de obrar… No, no más conformismo, no más hedonismo. La pregunta completa es…

¿Esto me lleva a la Santidad?

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