Medios manipularon palabras del Papa Francisco acerca de su declaración sobre homosexuales.

Hace unos días una declaración del Papa Francisco llenó los encabezados de prácticamente todos los medios. Una declaración en la que supuestamente el Papa apoyaba las uniones civiles entre homosexuales. Aún no se ha emitido una aclaración oficial de parte del Vaticano o del Papa, pero sí han salido algunos medios a aclarar que la entrevista y las palabras del Santo Padre han sido drásticamente editadas. La nota completa de Aciprensa se puede leer aquí.

Lo sorprendente aquí es, con qué rapidez, mucho católicos nos apresuramos a señalar al mismísimo Vicario de Cristo, ésto es lo importante a destacar (para no volver a repetirlo). Hoy me retumbaron en la cabeza las palabras de nuestro Señor “el que este libre de pecado que arroje la primera piedra” (Jn 8, 7).

He aquí la importancia del silencio que mencionaba el Cardenal Sarah, porque todas las acciones buenas que se hacen, las ocasiones de pecado que evitamos como la gula, la ira, la lujuria, la mentira, etc. En pocos segundos se caen por culpa de nuestra lengua, ya lo decía el apóstol Santiago “Si alguno no peca de palabra, es hombre perfecto, capaz de gobernar con el freno todo su cuerpo. A los caballos les ponemos freno en la boca para que nos obedezcan, y así gobernamos todo su cuerpo… Ved que un poco de fuego basta para quemar todo un gran bosque. También la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. Colocada entre nuestros miembros, la lengua contamina todo el cuerpo, e inflamada por el Inferno, inflama a su vez toda nuestra vida.” (Sant 3: 2-6).

Si se ha de abrir la boca, que sea para rezar y alabar a Dios, que para juzgar, a todos nos llegará el día.

Última actualización: 24 de Octubre de 2020

Papa Francisco ¿a favor de uniones homosexuales?

No puedo no hablar de este tema cuando desafortunadamente ha sido la noticia más importante en todos los periódicos, Facebook, Twitter, en fin, en todos los medios del día de hoy (y seguramente seguirá siendo tendencia el resto de la semana) creando una confusión terrible en muchas personas.

En un documental que se estrenó este miércoles 21 de octubre en Roma, el Papa Francisco se postuló (al menos eso dijeron los medios) a favor de la unión civil para parejas homosexuales.

“Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso”. “Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente”, dijo el Papa Francisco. “Yo defendí eso”, añadió.1

En primer lugar, el Papa lo dijo en una entrevista (y habrá que ver hasta qué punto es textual), tal vez puede ser su opinión personal, pero esto no quiere decir que debe tomarse como si fuera bula pontificia. En segundo lugar, el Papa puede equivocarse, recordemos que es humano, todos los Papas se pueden equivocar de modo privado en una conversación o en una entrevista por ejemplo. Todos los Papas han pecado, desde el mismo San Pedro inclusive, (que lanza la primera piedra el que esté libre de pecado) lo importante es el arrepentimiento y regreso al camino de Dios. Por eso la importancia de rezar por el Papa, él mismo en múltiples ocasiones termina sus homilías o discursos pidiendo que recen por él, aún cuando cada vez parezca más complicado para los católicos defender al Papa y lo que está pasando en el Vaticano.

En segundo lugar dejar el tema claro, el Catecismo De la Iglesia Católica en su punto 2359 dice: Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

La congregación para la Doctrina de la fe, dirigida por el entonces C. Ratzinger, emitió una serie de consideraciones sobre la homosexualidad y concluye: “La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad.”2

¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos defender los católicos?

La respuesta es muy sencilla, el obispo de Manila (Filipinas) Broderick Pabillo lo recordaba en la homilía del domingo pasado “Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” y es solo un ejemplo, porque así como el obispo, muchos otros sacerdotes han levantado la voz ante la confusión.
Y por supuesto, rezar, rezar diario el Rosario, hacer penitencia, ayunos, porque el panorama no pinta bien. Pero esto no es nuevo, durante cuántos siglos los seguidores de Cristo no hemos sido perseguidos (y seguiremos siendo perseguidos), Jesús nos lo advirtió “Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre”. (Mt 24, 9). Dios permite las pruebas para medir nuestra confianza en Él, para saber la firmeza de nuestra fe. Así que nada, a estar siempre preparados y firmes, porque cada día que pasa, es uno menos para el triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Sagrado Corazón de Jesús. En ti confío. Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía. Amén.

Última actualización: 24 de octubre de 2020

Fuentes:

  1. Aciprensa, El Papa alienta unión civil para parejas homosexuales, un cambio de postura del Vaticano, 21 de octubre 2020
  2. Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 28 de marzo de 2003