Las Maravillas de Jesús en el Sagrario

Cuando Jesús dijo “Yo estaré con ustedes siempre hasta la consumación del mundo” (Mt 28:20) no lo dijo de manera figurada, realmente se ha quedado con nosotros, todos los días se hace presente en cada Misa, en cada parroquia esperando que lo visitemos en el Sagrario. Hoy más que nunca tenemos que aceptar que sin Dios nada somos, y con humildad y amor, postrarnos frente a Él. Recordemos la oración que el Ángel le dio a los pastorcillos en Fátima “¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!” (Tres veces).

VISITA A JESÚS EN EL SAGRARIO

¿Qué ocurre cuando visitamos a Jesús en el Sagrario?

  • La Sagrada Hostia es adorada por la corte celestial.
  • Jesús nos mira con dulzura.
  • La Hostia palpita con vehemencia cuando nos postramos a adorarlo con todo el ímpetu de nuestro corazón.
  • Los Ángeles y Santos rinden homenaje en el Cielo.
  • Las almas convierten su oración en canto de ángeles.
  • Al vernos arrodillados o postrados, sus latidos se unen a los nuestros porque ha encontrado almas adoradoras.
  • Nuestra oración se une a la adoración de la Iglesia Militante, Purgante y Triunfante.
  • Nuestra oración sube como incienso a la presencia de nuestro Padre.
  • Si centramos nuestra mirada en el Corazón Eucarístico, Jesús nos envía destellos de amor, suaviza el dolor de su Corazón y endulza su amargura.
  • Nuestra oración seca las lágrimas de sus ojos.
  • Reparamos como ofrenda de amor por todos los desprecios que recibe en todos los Sagrarios de la Tierra.
  • En la contemplación alumbramos todos los sagrarios de la Tierra y somos como incensarios de ángeles alabando, adorando y glorificando su Magnificencia de Amor.
  • El oficio de Ángeles es delegado a criaturas con corazón noble y benévolo.
  • Las almas se convierten en pararrayos de Cristo.
  • El alma que está en estado de Gracia adquiere la lozanía y gallardía de los Santos Ángeles.

¿Qué recibimos de Jesús cuando lo visitamos en el Sagrario?

  • El corazón de Jesús y el nuestro se unen invadiéndonos de paz.
  • Obtenemos sabiduría sublime (Divina).
  • La mirada de Jesús penetra en nuestro corazón para sanarlo, llena los vacíos con su amor.
  • Purifica las impurezas dándonos candor y blancura.
  • Las almas se convierten en lámparas encendidas en la oscuridad de la noche.
  • Nos convierte en Lámparas del Amor Divino que es el oficio más sublime que concede a un alma, ya que va perdiendo sus rasgos humanos para divinizarse.

    Transforma todo:
  • Lo insípido en sabroso.
  • Lo pesado en liviano.
  • La amargura en dulcedumbre.
  • El llanto en alegría del corazón.
  • El valle de lágrimas en paraíso.
  • Un manantial de consuelo ante nuestras tribulaciones.
  • Respuestas a nuestras dudas.
  • Quietud a nuestra turbación.
  • Esperanza a nuestras congojas.
  • Oasis a nuestros desiertos.
  • El Corazón Eucarístico es un océano de Misericordia que nos purifica y nos lava de todo pecado.
  • Nos abraza con gozo como al hijo pródigo como un padre bondadoso.
  • Suaviza y mitiga nuestros dolores.
  • Cura nuestras enfermedades.
  • Fortalece nuestras debilidades.
  • Nos enseña a vivir las Bienaventuranzas que son camino para llegar a la Santidad.
  • Como nuestro amigo nos presta su hombro para llorar nuestras penas, nos escucha, nos reconforta y nos levanta cuando por desgracia caemos.
  • Si decaemos en el fervor, aquí nos enfervorizará y nos renovará en espíritu.
  • Si pecamos, aquí alcanzaremos misericordia y perdón.
  • Si por debilidad desfallecemos, aquí nos fortalecerá y encontraremos vigor en la virtud.
  • Si necesitamos un consejo, aquí encontraremos sabiduría en abundancia.
  • Si deseamos vivir en gracia, aquí la encontraremos, así como alguna consolación.
  • Encontraremos un océano de paz,
  • Sosiego disfrutando una paz verdadera.
  • Fluyen muchísimas gracias (santificantes).
  • Llegaremos a la perfección y nos haremos santos.
  • Beberemos del conocimiento del Divino Espíritu para mostrarnos infinita sabiduría.

¿Qué ignoramos del Corazón Eucarístico de Jesús?

  • La magnitud de amor que contiene, que si lo supiéramos; pasaríamos días enteros amándolo en la Eucaristía.
  • Grandes misterios encerrados.
  • Jesús nos hace partícipes de un pedacito de Cielo aquí en la Tierra.
  • Jesús nos tiene como sus hijos muy amados.
  • La voz de Jesús eleva nuestro espíritu al Cielo.
  • Que desprende saetas de amor.
  • El Corazón de Jesús es sanado con nuestra adoración como un ungüento que cicatriza sus heridas producidas por el desamor de los hombres.
  • Nos espera porque quiere obrar prodigios en nuestro corazón.
  • Nos quiere dar nueva vida y transformarnos en un ángel en la tierra.
  • Quiere hacer de nuestro corazón una lámpara de Amor Divino para arropar a la humanidad con destellos de luz, Lámpara en que su fuego suba como incienso ante la presencia de su Padre.
  • La adoración es un himno continuo de amor.
  • Su cuerpo y su sangre son viáticos para la vida eterna.
  • En el Tabernáculo el Corazón de Jesús arde con el nuestro y consume nuestros pecados, restituyéndonos al estado de Gracia.
  • Una espada atraviesa su Corazón porque tiene muchas gracias para darnos pero pocas almas lo visitan para recibirlas.
  • Tiene muchos dones para darnos.
  • Nos recompensará cuando nos encontremos con Él en la eternidad.
  • Aquí veremos la Misericordia infinita de su Corazón que es mayor que la miseria humana.
  • Encontraremos la abundancia de los bienes celestiales, la fuente de la paz y del gozo.
  • Es el Santo Dios, Santo Fuerte y Santo Inmortal que nos provee con la abundancia de los dones celestiales.

    Encontraremos un manantial de agua viva que:
  • Aplaca la sed de cosas mundanales.
  • Da vida eterna.
  • Apaga el fuego ardiente de las pasiones y nos da pureza, nos dan quietud a nuestro corazón y deleite a nuestro espíritu, bondad y capacidad de perdonarnos sin límites.   
  • Un cielo nuevo fabricado y adornado con arte divino.
  • Nuestra oración es reflejo de Luz Divina.
  • Su luz jamás se extinguirá y permanecerá hasta el fin de los tiempos.
  • Que es nuestro Salvador.
  • Aquí encontraremos el cielo anticipado en la tierra.
  • Es el camino por el que anduvieron los santos y por donde quien camine se hará santo.
  • Aquí encontraremos el mismo Corazón que mientras vivió en la tierra consolaba a todos, fue refugio y esperanza de enfermos, débiles, sordos, mudos, ciegos, paralíticos, leprosos y marginados.
  • El Corazón Eucarístico cura las enfermedades del cuerpo, los padecimientos del alma y extingue nuestras miserias.
  • Nos libra de las seducciones del demonio y nos hace fuertes contra sus ataques.
  • Limpia la lepra de nuestro pecado.
  • Purifica nuestra alma dándonos blancura de nieve.
  • Sana de la ceguera y sordera espiritual.
  • Pone palabras en nuestros labios para adorar, alabar y dar a conocer el dulce nombre de Jesús.
  • El abandono de sus discípulos hirió gravemente su Corazón.
  • Se deja descubrir del corazón manso y humilde.
  • No sentiremos más penas.
  • Se pierden las Gracias cuando no hay quien las reciba.
  • Jesús derrama su preciosísima sangre en el Gólgota de los Sagrarios.
  • El Corazón Eucarístico de Jesús es remedio a nuestros males y bálsamo de amor a nuestros sufrimientos.
  • El que permanezca en el Corazón Eucarístico quedará atado eternamente con las cadenas de Amor para que no se pierda.
  • Su Misericordia nos cobija, su tribunal se halla abierto para perdonarnos y declararnos inocentes de nuestras culpas.

    ¿Qué nos pide Jesús al visitarlo frente al Santísimo Sacramento?
  • Reparación por las almas que profanan su divinidad con irreverencia e irrespeto.
  • Reparación por el abandono de las almas que sabiendo que se encuentra presente, no lo visitan.
  • Mantener nuestra llama de nuestro corazón encendida como cirio prendido en el Sagrario.
  • Que no dudemos de su presencia en la Sagrada Hostia.
  • Reparación por nuestros desvíos de Amor ya que es tratado con desdén.
  • Reparación por las almas que no caminan por sus sendas.
  • Que le demos todo el amor que no recibe de las criaturas cuando lo dejamos solo.
  • Contemplación y Adoración.
  • Oración con nuestra mente y corazón para aliviar su dolor y mitigar su soledad.
  • Que seamos adoradores del silencio.
  • Que no desperdiciemos las Gracias que quiere darnos y son innumerables.
  • Que lo visitemos para alivianar nuestra cruz que nos acompañará siempre porque sin cruz difícilmente entraremos al cielo.
  • Que hagamos de nuestra vida un acto de adoración y reparación constante.
  • Que lo dejemos entrar en nuestro corazón y naufragar en sus torrentes de misericordia para perdonarnos y liberarnos de nuestras culpas.
  • Que no lo abandonemos dejándolo solitario.
  • En esta porción de cielo encontraremos solución a todos nuestros problemas,
  • Descanso en las fatigas.
  • Fortaleza en las debilidades.
  • Remedio a las enfermedades.
  •  Fin a las tribulaciones.
  •  Ruptura a las esclavitudes.
  • Que saquemos todo lo que llevamos dentro para ser liberados de nuestras opresiones, preocupaciones, ansiedades y depresiones.
  • Que procuremos estar siempre unidos con Él porque de esta unión se deriva nuestra vida, fortaleza, perfección y Santidad.
  • Que nos sumerjamos en Él para probar cuán suave es su bondad sin límites.

¿Qué espera Jesús de nosotros?

  • De nuestro consuelo porque solo recibe ingratitudes y desprecios.
  • Que habitemos en uno de los Aposentos de su Divino Corazón ya que muy pocos ganan méritos para adquirirlos.
  • Escuchar de nuestros labios palabras de amor.
  • Que nos unamos a las Jerarquías Celestiales y lo adoremos con respeto y reverencia.
  • Que nos aventuremos al mundo sobrenatural sin escatimar en el tiempo.
  • Que derramemos nuestro corazón ante el Santo Tabernáculo.
  • Que le hablemos al recibir la Sagrada Comunión y nos donemos por completo y comprenderemos que:
    1. el consuelo reemplaza la aflicción,
    2. la alegría al temor y
    3. la fortaleza del alma a la tibieza.  
  • Que lo reconozcamos como nuestro Señor.     
  • Que lo visitemos y adoremos como los Ángeles porque muchos son los verdugos y profanadores de su Altar. 

Lo que quiero pedirle a Jesús al visitarlo en el Sagrario.

  • Que me aleje del mundo porque temo perderme.
  • Que me una a Él porque estoy harto de una vida sin sentido.
  • Que derrame en mi corazón todas las Gracias que Él quiere darme.
  • Constancia para visitarlo siempre en el Tabernáculo.
  • Que seamos atraídos a su morada Celestial.
  • Que me permita entrar en su corazón y naufragar en sus torrentes de misericordia para ser perdonado y liberado de mis culpas.
  • Que eleve mi alma al Cielo y santifique.
  • Que enderece mis sendas y allane mis caminos.
  • Que vista mi cuerpo con la túnica de la pureza.
  • Que calce mis pies con las sandalias del arrepentimiento.
  • Que me alimente del manjar de la Sagrada Hostia.
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Última actualización: 03 de diciembre de 2020